¿Puede pasar de moda una antigüedad?

Pasan de moda las antiguedades

No es de extrañar, que observar una antigüedad es sin duda un viaje al pasado para todos los sentidos. Te permite incluso en ocasiones, adentrarte en la piel de su creador: qué sentía cuando lo realizaba, qué observaba en el momento de su creación o si sabía que aquello que tenía entra manos podría durar sólo años, décadas o un siglo y permitir que otros disfruten de su encanto o funcionalidad.

“Me gusta meterme en la piel del creador” algo que recalca el profesional mallorquín José Luis Salamanca. Sus clientes definen su tienda como un “anticuario muy medido” debido a las pequeñas connotaciones históricas que aporta sobre cada objeto de su tienda.

En la mayoría de ocasiones, se asocian estos lugares con la penumbra, con el poco espacio, el olor a polvo y por la cantidad de objetos que conviven. Sin embargo, y aunque este aparente desorden pueda tener su encanto para algunas personas, algunos profesionales como José Luis Salamanca en su tienda de Murcia intentan romper con este tópico.

“Son selectivos con la mercancía y conscientes de la que presentación de las antigüedades cuenta muchísimo en un negocio que combina las piezas de antes con las de ahora”, consiguiendo el tan famoso y popular estilo actual Vintage, algo que recalca el diario La Verdad.

Sin duda, las antigüedades cuentan una historia, en ellas vemos las costumbres, las extravagancias, los sentimientos, las aparentes rarezas y en ocasiones las dificultades por las que podían atravesar sus dueños.

Por supuesto, hoy en día, los muebles de Ikea son algo inherente en nuestras vidas: económicos, fáciles de montar y limpiar, con olor a nuevo, con estilos minimalistas, sencillos y funcionales pero si los muebles antiguos han durado tanto tiempo intactos soportando el paso de los años, podemos darnos cuenta de su robustez y durabilidad.

¿Pueden pasar de moda las antigüedades? Añaden luz y un contraste diferente a las piezas más modernas, originalidad, calidez, un nuevo enfoque con objetos que aumentan de valor con el paso de los años y desde luego, en ocasiones, pueden llegar a ser más baratos que los nuevos. Además, su reutilización y sobre todo su restauración provoca una sensación de triunfo al observar que algo que hemos reutilizado ha aumentado su valor tanto económico como sentimental con apenas una mano de pintura o un tirador diferente en el caso de un mueble.

Existen tesoros, sin duda de incalculable valor y otros con un gran valor sentimental en cualquier hogar que visitemos.

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